Consejos para mudarse con perros

Cuando llega la hora de cambiar de casa hay que pensar en la mejor forma de que cada miembro de la familia pase por esta transición de la mejor manera. Por este motivo, nuestro perro también merece que hagamos lo que se encuentre a nuestro alcance para que viva la mudanza de la forma más tranquila posible. A continuación, repasamos algunas pautas y consejos prácticos para que nuestra mudanza con perros se viva sin estrés.

Los días previos a la mudanza

Unos días o semanas antes de la mudanza podemos empezar a tener en cuenta algunos preparativos. De esta manera, allanaremos el terreno y facilitaremos que el cambio de hogar sea más ágil para nuestra mascota. En este punto debemos recordar que los perros tienen un fuerte sentimiento territorial y también un olfato muy desarrollado que les permite identificar sus cosas y su territorio.

No lavar sus pertenencias

Su cama, manta y juguetes, serán su apoyo al llegar a la nueva casa y le permitirán adaptarse más fácilmente mientras todo a su alrededor va adquiriendo un sentido de hogar propio. Por lo tanto, no lavaremos nada que forme parte de su día a día o que contenga olores familiares y que tanto confort le puedan proveer en los primeros días.

También evitaremos empaquetar sus cosas hasta el último día, ya que podría echarlos en falta o incluso darse cuenta de que están dentro de alguna caja gracias a su agudo olfato, lo que en cualquier caso le creará inquietud.

Mantener su rutina

Las cajas comenzarán a apilarse por algunas zonas, todos en casa estaremos más activos y nuestra rutina cambiará. No obstante, nada de esto debería privar a nuestra mascota de su propia rutina de paseos, juegos, aseo y mimos. Para proveerle estabilidad, debemos proporcionarle las atenciones y cuidados de siempre. Hay que poner especial atención a los horarios de paseo y comida, ya que si los alteramos puede que nuestro perro sufra ansiedad por estar precisamente esperando estos momentos tan deseados.

Dejar sus pertenencias a su disposición hasta el último momento

Muy relacionada con la medida anterior, dejar que disponga de su cama y de su manta hasta el último momento le permitirá mantener la calma por más tiempo y evitar el estrés. Por lo tanto, no empaquetemos sus cosas demasiado pronto. Además, en cualquier momento podemos necesitar sus juguetes para entretenerles y ayudarles a liberar estrés. Incluso cuando llegue el momento final, recomendamos dejar algún juguete a mano, así como su bebedero/comedero y objetos para viajar en coche si fuera necesario.

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Encontrar un lugar seguro

Personas extrañas entrarán en el territorio de nuestro perro y esto seguramente le provocará nerviosismo e inquietud. Es probable que esta situación le resulte extraña y que no la comprenda, por lo que es buena idea tratar de mantenerle al margen del proceso de mudanza.

Si tenemos la suerte de contar con alguien que pueda cuidar a nuestro perro el día de la mudanza, será una buena opción para mantenerle al margen de todo el proceso. Además podremos estar 100% concentrados en la mudanza y será algo más llevadera para nosotros. Si por el contrario no tenemos esta opción, también podemos encontrar un lugar donde pueda estar tranquilo, por ejemplo el jardín si tenemos, o una habitación donde se encuentre cómodo, así evitaremos posibles accidentes. Esto es especialmente importante si nuestro perro es pequeño y sociable, ya que muchas veces querrá ir a saludar a los operarios de mudanza, quienes sin querer podrían pisarle o llevarse un susto al no conocer el comportamiento y movimientos habituales de nuestro perro.

Supervisión

Si hay al menos dos adultos en la casa y no tenemos la oportunidad de mantenerle «alejado» de la mudanza porque por alguna razón no es posible, recomendamos que uno de ellos siempre esté a su lado para transmitirle tranquilidad y asegurar, por otro lado, que no se escape o vaya a pasear solo por las inmediaciones. Debemos considerar que durante la mudanza encontraremos la puerta de nuestro hogar abierta o entornada la mayoría del tiempo. Esto, unido a la extraña situación que puede resultar para nuestro perro ver cómo unas personas extrañas mueven todas sus pertenencias podrían llevarle a tomar decisiones inesperadas como huir del hogar.

Manga ancha

El orden establecido en nuestro hogar se desvanecerá y nuestra energía será más activa de lo habitual, por lo que es muy probable que esto afecte al comportamiento de nuestro perro. Si por algún motivo hace alguna trastada inesperada, debemos tener paciencia y evitar las reprimendas, ya que según los expertos podrían resultar contraproducentes. Por el contrario, para ayudarle en este proceso debemos buscar maneras con las que pueda retomar el contacto con su día a día normal. Por ello, será muy práctico disponer de alguno de sus juguetes para poder distraerle jugando a uno de sus juegos habituales. Esto le ayudará a reconectar con su rutina.

Reconociendo el nuevo hogar

Una vez que lleguen a la nueva vivienda, no deben olvidar que al que más le costará adaptarse al nuevo entorno es al perro. Es en este momento que las rutinas deben cobrar más importancia que nunca, al tiempo que sus juguetes, su manta y su cama, deben ser puestas en el lugar que le asignemos a él y, por supuesto, no lavar nada hasta que se sienta cómodo en su nuevo hogar.

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